Noticia Huracán Otto




Análisis de la noticia



El Huracán Otto el cual impacto en el año 2016, afectó, en relación a eventos anteriores, menor parte nuestro territorio nacional, siendo la más afectada, la Zona Norte del país. No porque la totalidad del país no haya sido del todo afectada por dicho evento, se minimizan los efectos sobre Costa Rica.

De hecho, desde el mismo momento en que un evento determinado ocasiona pérdidas humanas es considerado como un riesgo, por tanto, correspondió el huracán a un evento que saldo la vida de personas en estado de vulnerabilidad.

De acuerdo a Brenes (2017), el Huracán Otto a su paso por Costa Rica registra un total de 21 personas fallecidas durante el 2016. El 48% de las muertes se dieron por el paso del Huracán Otto, y el 52% restante en otros desastres ocurridos a lo largo del año, tal como caída de árboles sobre viviendas y automóviles producto de fuertes ventiscas. Del total, cuatro eran menores de edad (19%), y 8 personas adultas mayores (38%); el resto se ubican en un rango de edad entre 24-50 años. La relación entre géneros era de 10 mujeres (48%) y 11 hombres (52%).

Se retoma nuevamente, la vulnerabilidad de nuestro país en cuanto a eventos naturales. La vulnerabilidad también implica la educación de la población en cuanto a la manera de enfrentar con éxito un evento natural. Para muestra un botón; en noviembre del año 2016 el territorio costarricense, principalmente la zona norte y la provincia de Guanacaste sufrieron los impactos provocados por el Huracán Otto el cual en su paso dejó pérdidas humanas, inundaciones, derrumbes, puentes caídos, rutas dañadas, casas destruidas y otros daños en las comunidades más afectadas.

Para hacer frente al evento, el gobierno costarricense brindó una serie de recomendaciones preventivas, de las cuales el 55% de la población entrevistada las tomó en consideración para prevenir las posibles consecuencias del huracán. Más de la mitad de la población (51,4%) realizó compras para proveer a sus núcleos familiares de agua potable y alimentos no perecederos y en un menor porcentaje prepararon candelas-focos (7,6%) y alistaron botiquín (7,3%).

Lo anterior evidencia como la población costarricense, deja de lado necesidades tan básicas al momento de enfrentar un evento como lo sería un plan de evacuación de la vivienda en caso de una emergencia, planes de gestión de riesgo en los hogares y comunidad, así como insumos de necesidad primaria al momento de un evento.

Igualmente, se torna la población costarricense vulnerable ante desastres naturales en el sentido de que se desconoce el debido proceder para enfrentar con éxito los eventos que afectan al país. A pesar de que Costa Rica es un país susceptible de sufrir los embates de la naturaleza, de acuerdo con Morales (2017), el Índice Mundial 2016, publicado por el Instituto para el Medio Ambiente y la Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas coloca a Costa Rica en el octavo lugar como un país vulnerable a vivir constantes desastres naturales. A pesar de la vulnerabilidad geográfica del país, el costarricense no se encuentra informado correctamente respecto a cómo enfrentar con éxito un evento natural. Morales (2017), informa también que las personas tienen conocimiento sobre la vulnerabilidad del país en este ámbito; sin embargo, 6 de cada 10 costarricenses se encuentran poco o nada preparados para enfrentar un desastre natural y ante una eventualidad como estas tienen confianza principalmente en la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), los bomberos y la Cruz Roja para ponerse a salvo.

Lo anterior indica que los costarricenses esperan que sean estas instituciones tomen las medidas preventivas y durante la emergencia, delegando en ellas todas las responsabilidades, sin considerar que todo ciudadano tiene el deber tanto individual como colectivo de tomar las medidas preventivas necesarias para reducir el impacto que pueda generar un evento natural. La responsabilidad del ciudadano empieza desde el momento en que elige donde vivir; es importante que haya plena conciencia de que construir viviendas en zonas de peligro como en la vereda de ríos, lagos, en laderas, aumenta indudablemente la vulnerabilidad en caso de amenaza.

Es importante que la educación en Gestión del Riesgo inicie desde edades tempranas desde la escolaridad y que las medidas preventivas sean parte de la cultura, de forma tal que se consideren medidas preventivas de forma permanente en el hogar, la comunidad, centros de enseñanza, trabajo y demás, con el fin de evitar riesgos irreparables. Morales (2017) indica que la prevención del riesgo debe incluir la participación de diferentes actores trabajando de forma comunicativa y articulada tomando en cuenta comunidades informadas y organizadas, instituciones gubernamentales y no gubernamentales como una red, con un único objetivo que vaya más allá de solo atender el desastre, sino por el contrario pensando antes, durante y después del evento.

El análisis técnico de la noticia pone de manifiesto nuevamente el empleo de vocabulario incorrecto al momento de referirse a eventos de la naturaleza. El periodista hace uso de la palabra fenómeno, para referirse al evento natural Huracán Otto. Si se define fenómeno como un hecho que no tiene explicación, no puede hacer referencia al evento natural como dicho termino, dado que, un huracán tiene un significado y explicación de índole científica, que puede ser sustentado bibliográficamente, por tanto, no es un hecho que ocurre sin explicación científica alguna.

Lo anterior pone de manifiesto que, ante evento de la naturaleza, sin considerar su origen, no se puede conocer su impacto, pero sí se puede tomar medidas preventivas con el fin de minimizarlo. Por otro lado, existen factores de índole social como la inadecuada planificación urbana y el mal manejo de los residuos sólidos, los cuales propician otro tipo de desastres como inundaciones y deslizamientos.

Independientemente de si los desastres son de origen natural o provocados por el ser humano, la población costarricense no se encuentra preparada para los efectos de los mismos, es necesario que conozca la estructura de emergencia del país, que se organicen en comités locales de emergencias, y que cuenten con planes a nivel familiar teniendo un esquema definido de responsabilidad en la prevención el riesgo.

En el siguiente link es posible encontrar recomendaciones de la Comisión de Emergencias para enfrentar con éxito un huracán.


Literatura consultada

Morales, J (2017). Desastres Naturales y desplazamiento ambiental en Costa Rica

http://www.campus.una.ac.cr/ediciones/2017/julio/2017julio_pag10.html

Comentarios